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De cómo la corona de Jesucristo acabó en París

Dónde está la corona de espinas de Jesucristo

La Corona de Jesucristo se encuentra en París, según la Iglesia. Ha sobrevivido a todo, incluso a la Revolución Francesa y al incendio de la Catedral de Notre-Dame de 2019. ¿Cómo acabó allí?

En esta nota hablaremos de historias y curiosidades sobre la Corona de Espinas de Jesucristo:

  • Qué son las Reliquias y dónde están.
  • Cómo llegó la Corona de Jesucristo a París.
  • Luis IX se convirtió en San Luis

DÓNDE ESTÁN LAS SAGRADAS RELIQUIAS

Para la doctrina cristiana, las Santas Reliquias son objetos materiales vinculados a la tortura y muerte de Jesucristo –la Cruz, los Clavos, la Lanza, la Sábana con Su Sangre (con la que recogieron el cadáver), la Corona de Espinas, el Látigo de Azote– que originalmente se repartieron entre Constantinopla, Jerusalén y Roma.

Después las tres ciudades fueron invadidas, arrasadas, saqueadas, y quedaron partes esparcidas en distintos lugares del mundo que se atribuyen la veracidad. A partir de entonces muchos discuten acerca de la autenticidad; pero otros creen que son objetos sagrados que estuvieron en contacto con el Cuerpo y la Sangre de Cristo y los veneran con devoción.

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CÓMO LLEGÓ LA CORONA DE ESPINAS DE JESUCRISTO A PARÍS

Hace 800 años, el rey Luis IX de Francia, entregado a la causa cristiana y a la expulsión de los musulmanes, luchó en las Cruzadas con los Caballeros Templarios. De la Expedición y del encuentro con el emperador de Constantinopla trajo el tesoro más grande del mundo cristiano: las Sagradas Reliquias. Para guardarlas encargó construir un monumental relicario: la Saint-Chapelle.

Luis había pagado una fortuna (más que por construir la Capilla Santa), pero a cambio trajo a Francia –dicen que entró arrodillado y descalzo a París– nada más ni nada menos que la Corona de Espinas de Jesucristo. No caben dudas de que Francia aumentaba su poder y su imagen de país cristiano; con las Santas Reliquias en su territorio (y en su patrimonio) aspiraba a ser la “Nueva Jerusalén”. Luis terminaría siendo San Luis, el rey santo.

La Corona de Jesucristo en Notre-Dame

En París había 22 Reliquias: entre ellas, uno de los Clavos y un fragmento de la Cruz, además de la Corona. Cuando Luis IX las guardó en la Sainte-Chapelle, allí se conservaron hasta la Revolución Francesa. Un pueblo hambriento y hastiado del poder monárquico-eclesiástico casi derriba el monumental edificio. (Notre-Dame también fue violentamente atacada).

Los daños fueron muy grandes, el relicario fue fundido; y sólo sobrevivieron algunos restos (entre ellos la Corona, ya sin Espinas). Hoy, en la Sainte-Chapelle no hay nada.

¿DÓNDE ESTÁ LA CORONA DE JESUCRISTO HOY?

Desde la Revolución Francesa, la Corona de Espinas de Jesucristo se preserva en el Tesoro de la Catedral de Notre-Dame de París. Exactamente en el Relicario 20.3, muy difícil de ver el contenido. También hay otras reliquias. Cuando Notre-Dame se incendió en 2019, se temió por las Reliquias. Afortunadamente, aseguraron que no sufrieron daños. La visita a la Catedral es gratuita, el Tesoro cuesta algunos euros.

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LUIS, ¿SAN LUIS?

Luis IX, uno de los primeros reyes franceses, era muy devoto o muy ambicioso o ambos. Fue parte de las Cruzadas contra los musulmanes, trajo las Sagradas Reliquias a Europa, cayó prisionero y, tras el pago de un rescate, fue liberado. Siguió de Cruzado en el afán de recuperación de Tierra Santa.

Fue conocida su intolerancia a los judíos franceses y su fervor por la Inquisición. Participó en violentas batallas, pero en la cotidianidad vivía más como un monje que como un rey, con rigurosas prácticas clericales: ayunos, flagelaciones (usaba cilicios en sus piernas), penitencias y una estricta vida espiritual con una abstinencia sexual «controlada» que le permitió tener 11 hijos.

Este monarca, venerado como Santo, inspiró amor, devoción y terror entre quienes lo rodeaban. Su popularidad se extendió dentro y fuera de su tierra, y se convirtió en el hombre más poderoso de Occidente de su época. La Iglesia lo tomó de modelo del buen gobernante católico. Luis fue canonizado y ganó la fama de «el más piadoso de los reyes».

SANTA GENOVEVA Y SAN DENÍS

Francia tiene dos santos propios: Santa Genoveva, cuyas súplicas milagrosas evitaron que el ejército de Atila y sus aterradores hunos no arrasaran con París; y San Denís, el primer mártir cristiano, que intentó propagar su fe en tiempos en que estaba prohibido y fue torturado y decapitado en Montmartre.

san denís en notre-dame
San Denís en la entrada de la Catedral de Notre-Dame, sosteniendo su cabeza.

OPINIÓN

En las Cruzadas, como en todas las guerras religiosas, se defendían ideales de «liberación» y de «purificación» que permitieron justificar intereses económicos subyacentes. Los tiempos de Luis IX significaron la persecución, la humillación y la muerte en la hoguera de muchos. En nombre de Dios, se consiguieron las Santas Reliquias, se saquearon ciudades y se masacraron a miles de personas. ¿Sangre por fe? El rey Luis IX, ¿San Luis? Es sabido que no todo lo que brilla es oro. La Historia muestra, a menudo, que esto es particularmente cierto cuando se trata de oro sancto. 

 

 

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