No todos los ríos tienen glamour, no todos los ríos nos recuerdan a tanto. El Mapocho atraviesa completamente la ciudad de Santiago. Las verdades penan hasta que encuentran un huequito por donde salir. Una escritora de vanguardia.
El libro Mapocho de Nona Fernández incomoda. En Chile y en cualquier parte. De niña, Patricia Paola –escritora, actriz y guionista chilena– hablaba poco y solo para decir «no»; lo que devino en Nona.
Creció durante la dictadura de Pinochet y en España parió, al mismo tiempo, un hijo y un libro que me trajo reminiscencias de Underground de Kusturica y de La amortajada de Bombal. Muertos no tan muertos, vivos no tan vivos.
«Aquí nos arrojaron apresurados. No fue el cólera. No fue el sida. No fue el Volcán Vesubio. No fue Hiroshima. Madre dormía cuando nos eliminaron».
Notas de la autora para la escritura de Mapocho, en edición de Eterna Cadencia.
MAPOCHO – NONA FERNÁNDEZ
La Rucia y el Indio vuelven a Chile tras un accidente, sin entender nada, después de años de exilio. Se buscan y se pierden entre las calles de una ciudad que vagamente recuerdan. La Virgen del Cerro –su poto– funciona de brújula. Las historias de los hermanos y de un historiador que vendió su alma al Diablo se entrecruzan con la de la capital.
—¿Cuál es la fijación con el ombligo de tu hermana, Indio? Deja de mirarla de esa manera, ándate a la pintar a la playa y prueba con otras cosas, con orejas, con ojos, con lo que sea.
—El ombligo de la Rucia me habla, mamá, míralo.
«Santiago tiene rostro de virgen y brazos abiertos de loza blanca (…). Ella es la imagen corporativa, la pinturita de la urbe, la primera dama dedicada a dar la cara y a saludar desde el balcón, mientras otras vírgenes se hacen cargo de cosas más serias».
Fernández sale del relato sagrado de la historia oficial para entrar en lo absurdo y fantástico, y jugar con los hechos. Desmiente las versiones registradas y construye otras posibilidades –más domésticas– a partir de voces de la calle, de los barrios, de los vecinos que escucharon o vieron y nunca dijeron nada.

Así encontramos que a Santiago la funda Satanás; que un (el) Conquistador hijoputa sale del clóset, que un militar –también hijoputa– se obsesiona con la escoba y con ropa de mujer y que un líder mapuche yerra sin cabeza.
Mapocho nos lleva, astutamente, a la duda. La Historia es un cuento contado por alguien. ¿Ficción? La verdad es verdad hasta que un día deja de serlo.
En Chile, un país con un pasado reciente terrible y deudas sociales/humanas no saldadas, existen por debajo de los documentos Los Dicen. Las narraciones underground –protagonistas de Mapocho– nos trascienden a todos.
NONA FERNÁNDEZ Y MAPOCHO
La formación dramatúrgica de Nona Fernández se expresa en el registro oral y melodramático. Cualquier situación de Mapocho se vuelve teatral, trágica o cómica. Como asegura el escritor mozambiqueño Mia Couto: «las identidades no se excluyen, se suman».
Muertos cíclicos, historias insólitas, incesto y fantasmas. El libro Mapocho y Nona, dos vanguardistas.
MAPOCHO – GPS
- Sección: VULNERABLES
- Cuándo y dónde: Santiago de Chile, Durante y después de la dictadura de Pinochet.
- Autora: Nona Fernández
- Publicación original: 2001
- Páginas: 238
- TEMAS / TAGS: novela, surrealismo, amor, muerte, memoria, literatura urbana, literatura de mujeres, literatura chilena, literatura latinoamericana, Latinoamérica
GEOLITERATURA DE NONA
No todos los ríos tienen glamour, no todos los ríos nos recuerdan a tanto.

«El río es una presencia importantísima en la ciudad y en la novela. Representa la herida abierta de la ciudad, porque lo que tiene el río, que es una imagen de belleza clásica, es su fealdad.».*
MAPOCHO: LIBRO + VIAJE
Mapocho está ambientado en la ciudad de Santiago y sobreabunda en referencias históricas y escenografías reales. Usen el libro como circuito off .
- El río. Con los deshielos, desciende agua desde los Andes; y en temporada de lluvias, aumenta su caudal.
- La Chimba, el Puente Cal y Canto y la Estación Mapocho pertenecen a otra época. El barrio colonial se convirtió en las comunas de Independencia y Recoleta; y los trenes, en centro cultural. Del puente, demolido hace más de 100 años, se conservan restos en la estación de metro homónima.
- Plaza de Armas, Mercado de la Vega y la virgen. Antes de subir al cerro (así era para la Rucia), véanla. El San Cristóbal: caminando (buen trekking), teleférico y funicular recién restaurado.

GEOLITERATURA VULNERABLE: CHILE
Chile está completamente adaptado a la vulnerabilidad de su geografía (los extranjeros nos quedamos calvos con cada movimiento telúrico). Nona ensambla magistralmente en la novela los riesgos naturales. En Mapocho, lo trágico y lo latente que el lector ni sabe ni entiende construyen una forma y un contenido. Existen preguntas que la novela no responde. A propósito, y está bien.
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*Entrevista para Laboratorio de Escrituras.

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