La terraza del frangipani, Mia Couto
En el Mozambique profundo, aparece (y desaparece) un cadáver sobre la costa de un asilo de ancianos, otrora fortaleza portuguesa.Seguir leyendo
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António Emílio Leite Couto: escritor mozambiqueño, hijo de portugueses exiliados, heredero de una clase educada, se formó en poesía portuguesa («me autorizó a existir») y se graduó en Biología –dice que le ha dado una perspectiva sobre los sin voz–, lo cual explica todo y nada al mismo tiempo. Periodista, mago de las palabras, pesadilla de los traductores, dueño de una empresa medioambiental, director de una Fundación que promueve la literatura en un país con un alto índice de pobreza y portavoz de la historia de Mozambique. Según Couto, «las identidades no se excluyen, se suman». Hay que creerle, difícilmente podamos etiquetarlo (¿para qué?).
Dice que «África está llena de Macondos». El realismo mágico en Mozambique es una manera conceptual de vivir, no se trata de una etiqueta literaria.
Nació en Beira, un sitio tan pequeño como su familia. Ha contado que sus padres se desdoblaban en parientes falsos como en una obra de teatro y que tuvo una infancia feliz en un sitio donde era igual ser negro o blanco.
“En mi familia, las historias se contaban por las noches: el ritual africano marca que si la practicas de día te quedas calvo… Contar historias para los mozambiqueños tiene algo de momento religioso, lo vinculan siempre con sus antepasados» En entrevista de Carlos Geli para El País, 2019.
Quiero decir que leería todas las entrevistas a Mia Couto del mundo si pudiera: con él, aprendo a escuchar historias. Por lo pronto les recomiendo la de Diego Gómez Pickering para Letras Libres y la de Paco Nadal para El País.