«Hasta que los leones no se inventen sus propias historias, los cazadores serán siempre los héroes de las narraciones de caza», dice un proverbio africano. Un escritor-biólogo mozambiqueño, prisma bien particular que cobra sentido en esta novela, les da voz a los sin voz: mujeres y animales.
El libro La confesión de la leona de Mia Couto nos traslada a una aldea de Mozambique. Una novela, dice, inspirada en hechos reales; una mujer, un cazador y un mundo patriarcal –pareciera enquistado y justificado en sus propias tradiciones–.
«Vivo en un país en el que la violencia contra la mujer es una cosa con niveles de crueldad enormes; pocos lugares peores que Mozambique en este sentido». (Entrevista en Letras Libres, 2020)
LA CONFESIÓN DE LA LEONA – MIA COUTO
«Todos sabemos que el cielo aún no está acabado. Son las mujeres las que desde hace milenios van tejiendo ese velo infinito. Cuando sus vientres se redondean, se añade un pedazo de cielo. Por el contrario, cuando pierden un hijo, esa porción del firmamento vuelve a menguar».
–La confesión de la leona, Mia Couto (p. 13)
En Kulumani, una aldea de Mozambieque, huérfana, desamparada, alejada del mundo y de Dios –también mezquina, una enfermedad–, las mujeres están siendo atacadas por leonas. En la comunidad machista y opresiva –“No necesitamos enemigos, nos basta con nosotros mismos”, dice un abuelo– las leonas no son las únicas que violentan a las mujeres. Todas ellas hace mucho que están enterradas. Hijas, madres, abuelas, bisabuelas. Sepultadas vivas.
De una empresa medioambiental contratan a un forastero, al mulato Arcángel Baleiro, cazador de oficio. El último cazador. El único que queda. El resto son asesinos. Y esta será su última cacería.
«Ha visto a los leones en safaris fotográficos, pero no sabe lo que es un león. En realidad el león sólo se muestra en el territorio en el que es dueño y señor. Venga conmigo a pie por la sabana y sabrá lo que es un león». (p. 56)
Mariamar tiene 32 años y ojos de miel, acaba de enterrar a su hermana, víctima de los leones, y esta es una oportunidad para huir. Desobedece a la familia y escapa de su clausura por un río. Hay ríos que nos hacen volar. O no. Los dos narradores confesarán sendas versiones de la historia.
«Las primeras fábulas que escuché hablaban de fieras salvajes. Las fábulas me han enseñado, durante toda mi vida, a discernir el bien del mal. En una palabra, fueron los animales los que empezaron a hacerme humana». (p.76)
Couto se formó con poesía portuguesa y se graduó en Biología. En el libro La confesión de la leona las miradas aprehendidas se amalgaman de manera perfecta para construir un historia donde se intersecan lo humano con lo animal, lo fantástico con lo real. Fronteras más que difusas.
Y, en el medio, una denuncia gravísima. Me resonó la frase del escritor vietnamita Ocean Vuong: «la poesía aparece donde los titulares no alcanzan».
LA CONFESIÓN DE LA LEONA: GPS
- Sección: ÁFRICA 55
- Dónde y cuándo: Mozambique, África
- Autor: Mia Couto | Trad. Rosa Martínez Alfaro.
- Páginas: 214
- Publicación original: 2016 (A con issão da leoa)
- TEMAS/TAGS : novela, patriarcado, violencia de género, tradiciones, literatura mozambiqueña, literatura africana, animales, África subsahariana
ÁFRICA 55: MIA COUTO
Las lecturas de ÁFRICA 55 comparten existencias que debemos dejar de pensar como exóticas para concebirlas como una de las tantas posibles. Para Mia Couto, Mozambique es su casa y el punto de referencia de todos sus libros. África, para muchos, constituye una eterna desconocida. Y el escritor mozambiqueño es tan múltiple en sus cosmovisiones e identidades (además de un maravilloso narrador) como África, por ello lo propongo y por ello existe África 55.
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