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Libros Mozambique

África 55: La confesión de la leona

«Hasta que los leones no se inventen sus propias historias, los cazadores serán siempre los héroes de las narraciones de caza», dice un proverbio africano que introduce el relato. Hasta ahora las leonas no han podido  contar la historia, la mayoría de las mujeres tampoco. Un escritor-biólogo-mozambiqueño, prisma bien particular, les da voz a las dos.

El despliegue mágico de Mia Couto no tiene fin: La confesión de la leona nos traslada a una aldea del Mozambique fantástico y real. Buscadores de libros en África: una fábula novelada; una mujer, un cazador y un mundo patriarcal que no cualquiera puede/quiere relatar.

LA CONFESIÓN DE LA LEONA – MIA COUTO

En Kulumani, una aldea al noreste de Mozambique, las mujeres están siendo atacadas por leonas; y los ancianos llaman al «último cazador». Miamar tiene 36 años, acaba de enterrar a su hermana y sobrevive en una comunidad machista. Para ella es una oportunidad de huir; para Arcángel Baleiro, de hacer justicia a las fieras. Los dos narradores confesarán sendas versiones del cuento.

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En una aldea huérfana, lejos del mundo y de Dios, los leones devoraron a más de 20 jóvenes de la tribu.

Couto se formó con poesía portuguesa («me autorizó a existir») y se graduó en Biología, lo cual explica todo y nada al mismo tiempo. Amalgamar las dos disciplinas le ha dado una visión sobre los sin voz, en La confesión de la leona las miradas aprehendidas se desarrollan de manera perfecta. ¿Qué más? Fue revolucionario en su juventud, y la búsqueda de equidad nunca lo abandonó.

A Confissãa da leoa (Ed. original, 2012)

«Vivo en un país en el que la violencia contra la mujer es una cosa con niveles de crueldad enormes; pocos lugares peores que Mozambique en este sentido».*

¿Quién es Mia Couto? Para él, las identidades no se excluyen, se combinan. El resultado está presente en una novela que denuncia la situación opresiva de las mujeres en un sistema que parece justificarla a partir de sus usos y costumbres, que crea -asimismo- un ecosistema único de hombres y animales, y que se desarrolla a través de un estilo sumamente lírico.

Claramente las fronteras lingüísticas y estilísticas desaparecieron en Mia Couto. Leerlo produce la sensación de entrar en una dimensión fascinante. Algo a lo que hay que bien acostumbrarse si se pretende seguir su obra.

-MALENA FERNÁNDEZ

«Lo que probablemente sea común a todas las naciones africanas es cierta capacidad de escuchar y de vivir historias; y de tener una relación con lo divino, una relación muy abierta y tolerante. Una relación que permite que los dioses, siempre en plural, sean muy próximos y familiares.

Los dioses aquí pertenecen a la familia, no a la institución. En África, no se reza, aquí se conversa con los dioses. Es como si el cielo estuviese tan cercano que se pudiese casi tocar».*

LA CONFESIÓN DE LA LEONA - MIA COUTO
Couto, con el angoleño Agualusa, gran referente de la literatura africana en lengua portuguesa. Foto: EFE

LIBROS EN ÁFRICA: LA CONFESIÓN DE LA LEONA

«Las primeras historias que nos cuentan de niños son historias en las que no existen las fronteras entre lo humano y lo animal, que hablan de duendes y hadas. (…) se trata de algo universal, aunque sea el africano hoy quien mejor las entienda al carecer de fronteras mentales entre la realidad y la magia».*

En Mozambique, y uno de los puntos comunes de la mal llamada literatura africana, la intersección entre lo fantástico, lo divino y lo real existe como una cosa presente en la vida cotidiana. No hay historia que se pueda construir desde otro lugar.

¿Dónde empieza entonces el Mozambique real y dónde el imaginario? Imposible limitarlos en la expresión de Couto. Ni la política se libra del ensamblaje: en su país, antes de argumentar, en plena sesión, los parlamentarios deben contar una historia.

La confesión de la leona se basa en hechos reales, lo original y magistral resulta de colocarse en otros focos. Resuena la frase del vietnamita Ocean Vuong: la poesía aparece donde los titulares no alcanzan.


ÁFRICA 55

Las lecturas de África 55 (Venenos de Dios, Pequeño país, La flor púrpura) comparten existencias que debemos dejar de pensar como exóticas para concebirlas como una de las tantas posibles. Para Mia Couto, Mozambique es su casa y el punto de referencia de todos sus libros.

África, para nosotros, constituye una eterna desconocida. Y el escritor mozambiqueño es tan múltiple en sus cosmovisiones e identidades como África, por ello lo proponemos y por ello existe África 55.

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*Entrevista para LETRAS LIBRES

 

 

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