Guía Perú

Lima: historia, mar y sabores

A orillas del mar, dos días para comer como los dioses, caminar sobre acantilados y aprender con asombro.

DESDE HACE UNOS AÑOS, PERÚ ESTÁ DE MODA. Tiene muchas razones: sabores únicos, historia, bellezas naturales que te dejan con la boca abierta y su gente absolutamente amorosa. Les proponemos una pequeña guía de dos días en Lima, la única capital de Sudamérica a orillas del mar.

La “europeización” (periodo colonial) de Latinoamérica -desde Panamá hasta Tierra del Fuego- comenzó en Lima, entonces llamada “Ciudad de los Reyes” y sede del primer Virreinato. La ciudad guarda muy bien huellas de ese pasado.


DÍA 1

PLAZA DE ARMAS

El centro histórico (Patrimonio de la Humanidad) es una foto de la Lima de antaño, de los tiempos de españoles, curia y aristocracia. El recorrido se hace fácilmente a pie partiendo de la Plaza Mayor. La zona concentra las principales atracciones (la mayoría pueden visitarse): el Palacio Arzobispal, la Catedral de Lima, el Palacio de Gobierno (o Palacio Pizarro), los Conventos de las dos Órdenes más importantes -Dominicos y Franciscanos- que se asentaron en Lima, la Casa del Oidor (curiosa profesión), la Casa de la Literatura Peruana y antiguas viviendas particulares con los famosos balcones limeños.

Los balcones limeños son icónicos y símbolo de una época donde algunos debían ver sin ser vistos.

El Arzobispado y la Catedral ofrecen visitas guiadas, cierran sábados a la tarde y domingos. Cuestan 20 y 10 soles, o 30 el ticket conjunto. El Palacio Pizarro (donde vivió y murió asesinado el conquistador) requiere inscripción para recorrerlo sábados y domingos a las 9 y a las 10 (tiene una biblioteca espectacular abierta de lunes a viernes). En la puerta de la Catedral hay guías oficiales (con credencial, importante) que hacen city-tours por contribución voluntaria (lo usual, 5 soles por persona).


En febrero se celebra el DÍA DEL PISCO SOUR. La fuente central se llena de litros de la bebida bandera del Perú; y están todos invitados a asistir con sus propios vasos. No se puede llevar botellas y el chin-chin es ahí: lo que se sirve se toma. Ese día vuelven todos muy alegres…


Los Conventos se visitan sólo con guía (del convento o externo) e incluyen catacumbas repletas de calaveras de los tiempos donde no había cementerios. (Para saber, pueden leer Visita al Convento de San Francisco)

IGLESIAS

Las iglesias Las Nazarenas, de la Merced y de los Dominicos están en el centro (de acceso libre y gratuito): para no dejar pasar su lujo. En Lima la gente es muy devota y respetuosa de sus santos. Es frecuente ver a personas muy humildes orando -arrodilladas- con emoción y verdadero agradecimiento frente a retablos de oro que encandilarían a más de uno y alimentarían a varias ciudades. Pero no hay ni una sola cuerda, ni seguridad ni restricción; y el Perú es un pueblo con hambre.

Tal vez sea la profundidad de sus creencias lo que provoca una cierta mirada benevolente sobre los conquistadores, porque “les trajeron a los evangelizadores y a su religión” y entienden la Conquista como “un mal necesario”.

“La conquista la hicieron los indios; la independencia, los españoles”, dicen en Lima.

La ostentosa cantidad de edificios y arte religiosos habla de una sociedad que imponía a la fuerza el cristianismo. Pero la verdadera fe no llega con órdenes y no fue tarea fácil evangelizar a los indios infieles: así, se puede ver sincretismo religioso en un cuadro de “La Última Cena” del Convento de San Francisco (los Apóstoles saborean un cuy -una rata peruana que aún hoy se come-) o escuchar cómo las indias se burlaban de las españolas recatadas recortando sus faldas y provocando a los hombres.


PLAZA SAN MARTÍN

Es el epicentro de protestas y marchas. Bajo la estatua central de “El Libertador”, una mujer sostiene una ‘llama’; el camélido, no el fuego. Fue una confusión del artista italiano que pensó que le pedían hacer algo “regional”.


Y así tenemos a San Martín y a la dama con el simpático animalito en su cabeza. Nadie lo quiso cambiar. Es gracioso.


El tradicional Gran Hotel Bolívar -donde sucedían hechos importantes para la ciudad- conserva algo de su otrora mística y se puede conocer (Enzo Ramírez trabaja allí y es muy buen guía). ¡El bar se adjudica ser el creador del pisco!


DÍA 2

MIRAFLORES

El barrio de Miraflores (que no está cerca del centro) con su larga costa de acantilados es uno de los más bonitos. Caminar por el malecón mirando el mar es un clásico placer de los fines de semana. Además, es una galería de arte al aire libre que se corona con la erótica escultura de “El Beso” en el Parque del Amor.

PARQUE DE LA RESERVA

Esta es una salida nocturna (desde que cae el sol) porque de día es un sitio cualquiera. El Circuito Mágico del Agua (les dejamos un enlace para saber más) es un complejo grande de 12 fuentes (con un Guiness) para mirar, jugar y, el que quiera, mojarse. A los limeños les encanta. Hay espectáculos muy originales que combinan tecnología, música y luces.


COMER

Viajar y comer es una dupla indisoluble. La cocina peruana (y de fusión) goza de tal prestigio internacional que se organizan tours exclusivamente gastronómicos.

No es necesario ir a un restaurante caro para comer bien. Muchos pequeños sitios ofrecen platos muy buenos, superabundantes y con precios accesibles.

¿Qué degustar? Lomo saltado, ají de gallina, ñoquis de mandioca, ceviche y pan de choclo. Golosos, no se abstengan de la leche volteada o el suspiro limeño. ¡Y que no falten un clásico pisco bien preparado y una jarra de chicha morada!


INFO

→Lima es grande, las distancias son largas y hay que movilizarse en auto. Cada barrio se puede recorrer caminando. Los taxis en la calle no aceptan tarjeta; los de app sí. 

→En Miraflores, el mall Larcomar cuenta con una oficina de Uber que se pueden pagar con tarjeta (útil cuando no se tiene móvil con internet).   

→La mayoría de las atracciones son gratis o cuestan entre 10 y 20 soles por persona. 

→TIP: muchos hoteles de grandes cadenas, habitualmente caros y destinados a negocios (los que se localizan en el centro) tienen ofertas los fines de semana cuando se vacían. Además incluyen traslados a distritos específicos (como Miraflores).


√ Un fin de semana en Lima sabe a poco; y amerita volver porque tiene mucho para dar. Nos sorprendió la mirada que tienen sobre la Conquista de América y descubrimos que la lectura de la historia no es la misma para todos los latinoamericanos. Es interesante escucharla. La comida es deliciosa y su gente, maravillosa. Lima, te queremos. 

4 comments on “Lima: historia, mar y sabores

  1. Interesante guía de Lima, una ciudad que me gustaría mucho poder conocer algún día.

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  2. Deberían incluir recorrido por Jr Ucayali, calle peatonal con edificios El Comercio, Bco de la Reserva del Peru, Bco de Crédito del Perú, Palacio Torre Tagle, Casa Goyeneche, restaurante L’ eau vive, y terminar en Igledia de San Pedro, templo Jesuíta de una gran riqueza artística! Dos días es muy poco! Esto es imperdible para completar la visita del centro histórico de Lima!

    Le gusta a 1 persona

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