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París: la Ópera del Fantasma

PARIS - GARNIER - GRAND FOYER - READNFLY.COM
Le dicen palacio aunque nunca vivieron reyes, la Ópera Garnier es fastuosa y despampanante. En las noches parisinas, este lujoso edificio congregaba a la crème de la crème. Historias de fantasmas, poder y prostitución vip. Visita a la Ópera de París: info y curiosidades antes de entrar a este sitio espectacular.
OPERA GARNIER - PARIS - READNFLY.COM
En pleno corazón de París -pueden llegar caminando o en metro-, la Ópera de París con su cúpula verde que se ve desde todos lados. La entrada es por el lateral izquierdo.

HISTORIA DEL PALACIO GARNIER

En 1860 Francia tenía emperador y emperatriz; y la capital estaba llena de aristócratas que habían resistido a la Toma de la Bastilla y de burgueses que se habían enriquecido con la Industrialización (la Revolución generaba máquinas y obreros y, también, a los dueños de las máquinas y de los obreros).

Napoleón III, que no era tan afín a las guerras como el tío (el Bonaparte más conocido), estaba más preocupado por la modernidad y la estética que por buscarse enemigos: quería que París fuera la ciudad más bella de Europa.

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Para 1874, el arquitecto Charles Garnier había hecho un edificio a su estilo. La emperatriz Eugenia, cuando lo conoció, dijo: “¡¿qué estilo es este?!”. “Estilo Garnier, madame”, respondió él.

El Palacio Garnier es suntuoso, ostentoso y elegante, decorado para la élite que fue concebido: vestíbulo con una impresionante escalinata central, estatuas, esculturas, columnas, terciopelos rojos, lámparas colgantes con cristales, pinturas y mucho oro y mármol.

En veinte años, Bonaparte hizo volar todo lo que olía a Edad Media (o casi todo) y transformó completamente la apariencia de la capital: calles asfaltadas, grandes avenidas, bulevares, cloacas, puentes, confiterías y nuevos edificios, destinados a una sociedad elitista que vestía de traje y circulaba en carruaje. Parte de la imagen actual del París elegante y sofisticado es surgente de esa época. La Ópera Garnier, también.

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Aristócratas y burgueses de fines del 1800, con mucho dinero y tiempo libre, circulaba por los alrededores de la Ópera Garnier. Los distinguidos messieurs, de gruesos bigotes, sombreros de copa y bastón, bajaban de sus carruajes a sentarse en el Café de la Paix. Las mesdames con sus vestidos abultados recorrían las Galerías Lafayette. Este Paris lo pueden imaginar en las pinturas de Antoine Blanchard.

Caballeros y damas pululaban de día por la ciudad derrochando ocio y ostentando estatus, sangre azul y fortuna. De noche, asistían a las galas en Garnier. No había familia de clase alta que se preciara de tal que no acudiera al Teatro para hacer lo que mejor sabía hacer: ver y dejarse ver.

PARIS - OPERA GARNIER - READNFLY.COM
El Grand Foyer, un lujoso e impactante espacio para la vida social, está inspirado en el Palacio de Versalles. Es la estrella de la Ópera de París.

LA TRISTEZA DEL TUTÚ

Además de teatro, Garnier era la Academia de Música Lírica y Ballet de París. De noche había funciones y de día, clases. Alumnas, profesoras y jóvenes en estrictas prácticas eran parte de la agitada vida diurna en la Ópera.

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Edgar Degas frecuentaba el Palais Garnier donde encontró a sus musas. Tras las gasas se escondían sórdidas historias de miseria, prostitución y poder.

El pintor y escultor Edgar Degas, asiduo del lugar, inmortalizó a las bailarinas clásicas. Las escenas idealizadas de pureza y liviandad poco tienen que ver con la realidad de las muchachas con tutú de esa época.

Hubo un tiempo en que estaba prohibido para una mujer subir a un escenario. Una bailarina o una actriz, en Francia, podía ser arrestada en una redada nocturna por prostituta, hasta que en 1671 el rey les dio un permiso especial.

200 años después, no eran delincuentes pero mantenían su condición de “inmorales” y “meretrices” en un mundo donde las mujeres eran decorado, esposas y madres e iban ocultas hasta los tobillos. La mayoría de las artistas debía vender su cuerpo para sobrevivir. 

Marie y Palais Garnier
Marie es «La petite danseuse de quatorze ans». Hay copias repartidas por distintas capitales.
“La pequeña bailarina de catorce años”  de Edgar Degas es Marie, una niña del ballet de la Ópera Garnier.
La madre era lavandera del teatro y prostituía a sus tres hijas. Cuando la joven se acostó con los hombres equivocados, la expulsaron.
La escultura se puede ver en muchas partes del mundo, como Nueva York (MET), Londres (Tate) o Copenhagen (Ny Carlsberg Glyptotek).

En la Ópera existe un mítico salón llamado Foyer de la danza (se puede conocer con el ticket vip), que hoy se usa para ensayos y reuniones de staff. Hacia fines del 1800, en pleno esplendor del Teatro, era un espacio privado para los abonados y las bailarinas.

Los hombres más poderosos y ricos de la alta sociedad francesa se juntaban allí en los entreactos y después de la función para hacer negocios y sociales. Entre el humo de los habanos discutían sobre política, arreglaban matrimonios, hacían transacciones (para entonces, lo mismo) y recibían la amorosa atención femenina del cuerpo de baile y de las estudiantes.

Tras la actuación, con la suela de las ballerinas aún sucia, las jóvenes (o niñas) corrían al foyer, un verdadero escaparate para las amantes y la prostitución. Lejos de la profesionalización actual, los sueldos eran misérrimos y necesitaban de un honorable señor para subsistir. Eso sí, las normas de la Institución eran muy rígidas. La Ópera (esta y las otras también) les exigía fidelidad con los privilegiados. Estaba prohibido dormir con otros; si no, a la calle.

EL FANTASMA DE LA ÓPERA

Libros en París - Ópera garnier
Gaston Leroux y su libro.

Bajo el suelo y el escenario del Teatro Garnier, el mismo donde transita el público visitante, habitaba un fantasma. O eso creía Gastón Leroux, el autor de El fantasma de la Ópera. 

Según el libro, una criatura despreciada por la sociedad, un genial compositor y un “ángel de la música”, mantuvo aterrorizada a toda la Ópera durante algún tiempo (asesinó a varios), hasta que la destruyó en un incendio.

Las supersticiones que circulaban entre bambalinas, algunas desgracias reales y un lago subterráneo de la época en que se construyó el edificio (evitaba inundaciones) fueron usados en la historia.

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La visita empieza en la Rotonda de los abonados, bajo ella, creían, habitaba un fantasma. El Palco N° 5 existe; si hay ensayo no se puede entrar (preguntar antes de sacar ticket).

El Palacio Garnier nunca se quemó, el resto hay que ir a ver… El musical homónimo de Andrew Lloyd Webber, basado en la novela de Leroux, hace 30 años que está en Broadway con un éxito arrasador. Los fanáticos del Fantasma se van a deleitar con la visita.


VISITA A LA ÓPERA GARNIER

TICKETS. La admisión, entre 8 y 14 euros, según edad y exposiciones -o no- temporales. Menores de 12 no pagan. Las audioguías multimedia -muy recomendables- cuestan 5 euros más y los tour vip -salas no abiertas a público en general-, 7 euros (12 para dos). Los pueden comprar directamente en el Teatro. Hay un recorrido sugerido (no obligatorio) que ocupa entre una y dos horas.

HORARIO. En general, entre las 10 y 16.30. Es muy importante chequear la página  antes porque por ensayo o cuestiones técnicas pueden cerrar, tener horario especial o áreas inaccesibles (Auditorio y el techo de Marc Chagall, el Palco del Fantasma, etc.). Averiguando con tiempo, disfrutarán de toda la Ópera.

→Página de la Ópera Garnier: operadeparis.fr

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OPINIÓN SOBRE LA VISITA

La Ópera Garnier es ESPECTACULAR, te deja con la boca abierta. Conserva la pompa y la opulencia con que se la concibió; tiene una excelente acústica; y para quien conoce la obra El fantasma de la Ópera el misticismo está intacto.

El teatro es una buena alternativa a Versalles para estadías cortas, porque ocupa un par de horas, no hay que reservar ni lidiar con filas y millones de personas. Y es pleno corazón de París. ¿Van a visitar el palacio más famoso de Francia? Les dejo este artículo: «Versalles: visita al Palacio del Sol«.

GALERÍA DE LOS ESPEJOS - PALACIO DE VERSALLES
Galería de los Espejos de Versalles, inspiración para Garnier.

Créditos: algunas fotos de interiores no son propias, opté por otras de mejor calidad como las del blog Arquitectizada. Vean su experiencia «liberando al Fantasma de la Ópera» →  Inside Opera

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