Un descanso jesuita en pleno centro de Roma

Conocer sitios turísticos de Europa implica “experimentar multitudes” y sobrevivirlas. La Ciudad Eterna tiene muchos vestigios de la Antigüedad ─de su glorioso pasado imperial─ fundidos con la Roma de todos los tiempos, unas fuentes que sacan el aliento (y varias monedas), la Arena más famosa del mundo y, muy cerca, el lugar y el hombre más importantes del Cristianismo. Es decir, hay muchas razones para que se concentren toneladas de personas.

Es habitual caminar por la ciudad y, en el andar, sentirse agobiado por los cientos de visitantes o por el calor en temporada de verano o por las dos cosas. Una buena manera de escapar, por unos instantes al menos, es entrar a una iglesia. Hay muchísimas y todas son bellas y gratis. Pueden parecer cerradas o insignificantes o iguales a la anterior (si se excede cierto número de visitas, esto resultará cierto) o incluso parecer otro tipo de edificio; sin embargo cada una nos ofrecerá un tesoro: su arquitectura, su decoración interior, su tranquilidad, su historia o sorpresas y secretos ocultos.

Hay dos iglesias cerca de Piazza Venezia y del Panteón, en la llamada Piazza della Rotonda, que valen mucho la pena: la del Nuevo Jesús y la de San Ignacio (ambas vinculadas a la Compañía de Jesús). Curiosamente, por fuera son edificaciones simples y sobrias, del 1500 y del 1600, que no predicen su interior. Sucede que un siglo después de sus construcciones llegó al mundo el Barroco y con él todo se sobrecargó: los techos, las esquinas, los muros, los pisos, el mobiliario; no quedó sitio vacío ni espacios en blanco.


Al llegar a estas iglesias, descansará el cuerpo, pero la vista… va a necesitar vacaciones. Prepárense para mirar hacia arriba.


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La Iglesia madre de los Jesuitas es muy sencilla por fuera y despampanante por dentro. Su cúpula y los techos sacan el aliento.

La Iglesia del Nuevo Jesús (Gesù, Il Gesù o Chiesa del Gesù) es la primera iglesia jesuita (iglesia madre) y guarda los restos del fundador de la Orden: San Ignacio de Loyola. Como tantas otras en Italia es magnífica; su cúpula y sus techos con frescos te dejan con la nuca entre los omóplatos de por vida. Además tiene dos particularidades que la hacen especial para cualquiera, más allá del credo. En la tarde hay “clases” abiertas sobre la arquitectura y la decoración del edificio; son en italiano, participativas y entretenidas. Las da un joven sacerdote muy simpático y apasionado que mantiene cautiva a su audiencia.

La segunda “actividad” puede resultar un hallazgo para los desprevenidos (la mayoría). A las 17.30, todos los días, hay concierto barroco mientras una voz en off cuenta la vida de San Ignacio y un juego de luces interactúa sobre un lienzo (ubicado sobre la tumba). Al finalizar, este cae cual telón y deja a la vista una impresionante estatua del Santo: el efecto es emotivo y deslumbrante. Y sorprendente cuando descubrimos que la “maquinaria” fue ideada en el 1700 y funciona desde entonces. Una verdadera obra de arte convertida en “espectáculo”. Todos los días, gratis. Importante: chequeen horarios de apertura en la web.

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En el Gesú se guardan los restos de San Ignacio de Loyola (fundador de la Compañía de Jesús). En las tardes se puede disfrutar, gratis, de un “espectáculo” que combina arte, música barroca y “tecnología” del 1500-1700.

La Iglesia de San Ignacio (Chiesa di Sant’Ignazio di Loyola) está muy cerca de la del Nuevo Jesús. Tiene un interior impresionante, hay estatuas que parecen enmarcadas en pesados cortinados, con volados y con sus colores intactos. Bien, no son telas, es mármol; acérquense para comprobarlo. En el centro del templo suele haber una pequeña fila para acercarse a un espejo acostado. Resulta que hay un “truco” arquitectónico que se descubre con el reflejo.

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San Ignacio ofrece en algunos días y horarios visitas guiadas.

¿Por qué ir a una iglesia en Roma?

Sus puertas están abiertas a cualquier público, se puede ir a rezar, a descansar del calor, de la gente y, además, para ver buen arte. Roma es una Galería a cielo abierto: sus piazzas, fontanas e iglesias son una forma accesible y gratuita de conocer o admirar obras y artistas talentosos. En general, la mayoría de ellos ─famosos o ignotos─ exponen en museos o en galerías. Para algunos visitantes eso es un plan aburrido, una pérdida de tiempo y de dinero. Además implica hacer filas, reservar entradas y caminar como autómatas detrás de cientos de turistas y curiosos… Una alternativa más relajada es visitar una iglesia: hay libertad para entrar, para estar y para irse; para sentarse, sacar fotos y mirar techos, muros y pisos a los que seguro no les sobra un solo milímetro sin decorar. Gratis y sin multitudes.


¿Qué hay cerca?

En el centro histórico, Piazza della Rotonda, Panteón, Piazza Venezia, Piazza Navona, Palacio Doria Pampilj.

¿Dudas, consultas?

http://www.chiesadelgesu.org

https://santignazio.gesuiti.it

Revisen horarios de apertura; en las páginas figuran los contactos.

 

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