¿Por qué visitamos la Casa de atrás? ¿Porque leímos el diario? ¿Porque figura en los imperdibles de Ámsterdam? ¿Porque nos interesa la II Guerra Mundial? ¿Por temas personales? Una experiencia conmovedora y sorprendente.
Visitar la Casa de Ana Frank en Ámsterdam –su escondite, al que hemos bautizado su casa– se ha vuelto tan popular que sin previsión es imposible hacerlo. 1 millón de personas al año. ¿Por qué la masividad? ¿Ocurre esto con otros sitios vinculados al Holocausto?
30 mil judíos se ocultaron en Holanda durante la Shoá. En sótanos, buhardillas, habitaciones camufladas; por poco tiempo. A menudo, los miembros de las familias se separaban, cambiaban identidades.
Impresiona la Casa de atrás: la arquitectura, la cercanía física con un edificio (empresa Opekta) en normal actividad que compartía paredes, suelos y techos con ocho personas escondidas por dos años.

CÓMO ES VISITAR LA CASA DE ANA FRANK
«Nadie sospecharía nunca que, detrás de esa puerta pintada de gris, sin nada de particular, se esconden tantas habitaciones».*
Entradas: se compran en la web oficial (únicas aceptadas) con 2 meses de anticipación para fecha y horario fijos. La venta se libera el primer martes del mes anterior a la visita. En la mañana hay más gente que en la tarde.
1. ° PARTE (optativa). Charla introductoria en inglés.
2. ° PARTE. Recorrido libre por el edificio entero. Audioguías disponibles. En los interiores no se permite sacar fotos ni filmar. Recomendación: llevar sus propios auriculares / audífonos. Incluye:
- Oficinas de Opekta y Pectacon, donde siguieron trabajando los empleados de Otto Frank, el papá de Ana.
- El escondite, la Casa de atrás o el Anexo. Acceso a todos los ambientes excepto al altillo; la trampilla se mantiene abierta; lo verán desde abajo.
3. ° PARTE. Muestra sobre la importancia del Diario de Ana Frank y de la misma Ana. Ediciones en todos los idiomas. Películas y obras de teatro. Testimonios de sobrevivientes de Campos y de quienes conocieron a los Frank. Extracto del Videodiario de Ana. Entrevistas a jóvenes y adultos fortalecidos por Ana Frank para enfrentar situaciones traumáticas.
EL VACÍO
La Casa de Ana Frank fue vaciada completamente durante la guerra por orden de los nazis. Tras la restauración, se mantiene así por deseo de Otto Frank.
PARA QUIENES NO HAN PODIDO IR A ÁMSTERDAM…
En Argentina, pueden visitar el Centro Ana Frank, un museo con reconstrucciones amuebladas del ingreso a la Casa de atrás por la puerta-biblioteca y de la habitación de Ana como estaban en 1942.
¿DÓNDE ESTÁ LA CASA DE ANA FRANK?
En el barrio Jordaan. Canal Prinsengracht 263. Pleno centro turístico de Ámsterdam.
«Papá, mamá y Margot no logran acostumbrarse a las campanadas de la iglesia del Oeste que suenan cada quince minutos anunciando la hora. Yo sí (…), por la noche me dan sensación de amparo»*. Westerk y el monumento a Ana están a pasos de la Casa.
LA EXPERIENCIA DE UNA VISITA ESPECIAL
La visita con el programa preparatorio me sorprendió en un espacio moderno. Guía muy profesional. Charla ágil, útil y apropiada para una audiencia heterogénea en pensamientos, interés e información. Muchos desconocen a Ana Frank, pero han escucharon acerca de su casa o la han visto en los imperdibles de Ámsterdam. Duró una hora.

Creo que la experiencia de visitar la Casa de Ana Frank se resignifica si leemos su diario con proximidad a conocerla. Habitualmente leemos solos, como un hecho individual. Con un diario, se trata de una situación doblemente personal porque quien lo escribe está creando un texto espontáneo y privadísimo: los diarios no están hechos para ser compartidos.
Al acceder al mundo interior de Ana, escuchamos sus palabras en la audioguía pero también en nuestra memoria, entonces aparece una conexión entre Ana y nosotros. En la visita materialicé lo ella que dijo; aunque le hablara a Kitty (el diario).
«Créeme, cuando llevas un año y medio encerrada hay días en que ya no puedes más (…). Montar en bicicleta, bailar, silbar, mirar el mundo, sentirme joven, saber que soy libre, eso es lo que anhelo.
¿No habrá nadie que puede entenderme, más allá de ser judío o no judío, y ver en mí tan solo a esa chica de 14 años, que tiene una inmensa necesidad de divertirse un rato?».*
Ese vínculo se vuelve más íntimo cuando recordamos el carácter secreto de todo: el diario y el lugar. Dejamos de ser lectores y turistas para transformamos en confidentes y testigos de sus ilusiones y de la tragedia.

ANA Y YO (O USTEDES)
Tocó fibras muy sensibles. Leí su diario volando hacia Ámsterdam, pocas horas antes de pisar el sitio que ocultó a esta niña por dos años. Mientras la recorría olvidé que era un museo. Pensé en ella: «Ana, qué difícil ha de haber sido, cuán optimista fuiste, qué pequeña eras, cuánta crueldad en quienes te mataron». Se sintió tan cercano aunque nos separen 80 años.

¿Cómo fueron los días de clandestinidad? Ana lo cuenta en su diario.
HOLANDA: en este enlace
II GUERRA MUNDIAL: en este enlace
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EL ÚLTIMO TREN
Fueron delatados. En 1944, luego de 25 meses ocultos, los nazis irrumpieron en la Casa de atrás. Ninguno lo esperaba. Fueron trasladados, algunos de sus protectores también, en el último tren de la Segunda Guerra Mundial a Campos de exterminio. El único sobreviviente de la Casa de atrás fue Otto Frank.
WEB DEL ANNE FRANK HOUSE (HOLANDA)
CENTRO ANA FRANK ARGENTINA (ÚNICO EN LATINOAMÉRICA)

Es una experiencia increíble. Muy aconsejable la visita.
Gracias, Nora, por compartir tu experiencia.
Emocionante. Para no olvidar.
Así es, emocionante.