La vida sexual en Marruecos en un texto fantástico: miseria, hipocresía y delitos. Donde las apariencias importan: «haced lo que queráis, pero a escondidas», así funciona una sociedad frustrada y castigada por la ley y la religión. Artículo 490.
Sexo y mentiras, por Leila Slimani. Reflexiones de la autora magrebí articuladas con testimonios y fragmentos de vida de mujeres y hombres. Por ley, en Marruecos, el sexo se permite en el marco conyugal. Opciones: vírgenes o esposos. Si no, hasta 1 año de cárcel (artículo 490).
SEXO Y MENTIRAS – LEILA SLIMANI
«La miseria sexual de las masas afecta en concreto a las mujeres, a los jóvenes y a los pobres».
«No debemos olvidar que hoy, en las cárceles marroquíes, mujeres adúlteras y hombres homosexuales cumplen condenas firmes» (p. 209).
–Sexo y mentiras, Leila Slimani
Sexo y mentiras: la vida sexualen Marruecos, de Leila Slimani, representa un fehaciente activismo por los derechos humanos. En el Reino de Marruecos, la ley castiga a quienes rompen con la imagen casta que se pretende dar. Entonces, las cosas no dejan de hacerse; se hacen a escondidas. Si no, explica Slimani, deberíamos creer que «todos los solteros de Marruecos o la mitad de la población (los jóvenes) son vírgenes». Igual no es tan simple. La hipocresía es solo la punta del iceberg.
«Como describía el autor turco Zülfü Livanelli, en su novela Mutluluh (Felicidad): «En todo el Mediterráneo, la noción de honor se sitúa entre las piernas de las mujeres»». (p. 33). Entonces, es así que la virginidad de la mujer se transforma en un asunto público, colectivo, no privado. Y en un «elemento de dominación para mantener a las mujeres en sus casas»
Cuenta el libro que los jóvenes no encuentran dónde tener sexo o expresarse amor (de todos modos, lo hacen, así sea en un bosque, en un auto o en un terreno abandonado). Son inadmisibles los besos o las muestras de afecto en público.
Luego de leer a Slimani, se comprende su concepto de «miseria sexual» y cómo la obsesión política por sostener una falsa identidad puritana –antioccidental– engendra violencia, hipocresía y esquizofrenia.
¿Qué sucede ante la prohibición legal y el «imperativo moral»?
Dolorosos exámenes médicos de virginidad y cirugías de himen («antes del matrimonio, y según el Código de Familia, se supone que la futura esposa debe presentar un «certificado de soltería»», p. 33). Niños abandonados e infanticidios. Chicas que se someten a la sodomización antes de matrimonio. Padres que imploran –y presionan– a sus hijas para que se mantengan ‘intactas’.
PENAS Y CÓDIGO PENAL: CÁRCEL
Adulterio (491): 2 años.
Sexo fuera del matrimonio (490): 1 mes a 1 año.
Homosexualidad (489): 6 meses a 3 años.
Aborto: penas y multas para médicos, mujer y vendedores de abortivos.
¿Por qué leer Sexo y mentiras? Para saber que la intimidad y la vida privada marroquíes son asuntos de Estado y en torno a ello existen muchas situaciones clandestinas, silenciadas y dramáticas.
Más allá de cuestiones superadas o extremismos que quizá no nos pertenecen, los países no son homogéneos. ¿Estamos seguros de que nada de esto ocurre en ninguna región de nuestra sociedad? Por último, el feminismo debe ser una batalla integral. En torno al sexo, ni todas las libertades están ganadas; ni todas las mentiras, acabadas.
SEXO Y MENTIRAS: GPS
Sexo y mentiras en Marruecos y la novela El país de los otros, de Leila Slimani, editados por Cabaret Voltaire.
Leila Slimani vive en Francia, con libertades ganadas y desde la diáspora, no deja de preocuparse por su país natal. Este libro, según la autora, puede entenderse como su propio manifiesto feminista.
MUCH LOVED Y UNA LENGUA SIN AMOR
«Como han demostrado eminentes investigadores, en los primeros tiempos del islam, el sexo distaba mucho de ser un tabú» (p. 130). ¿Cómo pasaron a recatarse y a tener una «miserable vida sexual»?
En 2017, Marruecos transmitió en televisión una serie de documentales sobre el amor. Zawat Al Waqt (Casamiento con el tiempo) movilizó a todo el mundo por una escena donde se hablaba de sexo y amor fuera del matrimonio. El canal fue acusado, entre otras cosas, de pornográfico.
TE QUIERO: UN INTRADUCIBLE
En dariya, árabe marroquí, no existen formas para decir ‘te quiero’. «No tener palabras para el amor dice mucho de nuestra sociedad», contó Sonia Terrab, directora del documental Shakespeare en Casablanca.*
Sexo y mentiras dedica varias páginas a la película Much Loved (2015), censurada en Marruecos. La prostitución con todas sus implicancias a partir de cuatro amigas. Much Loved, como representación moral de Marruecos: «una sociedad al borde de un ataque de nervios», titula el capítulo Leila Slimani. El problema no es la imagen, el problema es la verdad. Todos los temas de Slimani están resumidos en el film. Vale la pena verlo.
«El dinero te permite comprar espacios de libertad para seguir haciendo todo a escondidas».
-Sonia Terrab, cineasta magrebí, en una entrevista para El país (enlace al final), ante la pregunta de si aman igual los pobres que los ricos.
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