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Mapocho

CHILE LIBROS MAPOCHO

El río Mapocho atraviesa completamente la ciudad de Santiago, desde siempre arrastra más muertos y basura que agua. Las verdades penan hasta que encuentran un huequito por donde salir. Una escritora de vanguardia.

El libro Mapocho de Nona Fernández, incomoda. En Chile y en cualquier parte. Lo mejor. De niña, Patricia Paola –actriz y guionista chilena– hablaba poco y solo para decir «no»; lo que devino en «Nona».

Creció durante la dictadura de Pinochet y en España parió, al mismo tiempo, un hijo y un libro con reminiscencias de Underground de Kusturica y de La amortajada de Bombal. Muertos no tan muertos, vivos no tan vivos.

Virgen del Cerro San Cristóbal en Santiago; como en Río de Janeiro el Cristo del Corcovado. A la virgen es más fácil llegar.

MAPOCHO – NONA FERNÁNDEZ

La Rucia y el Indio vuelven a Chile tras un accidente, sin entender nada, después de años de exilio. Se buscan y se pierden entre las calles de una ciudad que vagamente recuerdan. La Virgen del Cerro –su poto– funciona de brújula.

Edición de Eterna Cadencia (2019).

Las historias de los hermanos, de su relación incestuosa y de un historiador que vendió su alma al Diablo se entrecruzan con la de la capital.

«Santiago tiene rostro de virgen y brazos abiertos de loza blanca (…). Ella es la imagen corporativa, la pinturita de la urbe, la primera dama dedicada a dar la cara y a saludar desde el balcón, mientras otras vírgenes se hacen cargo de cosas más serias».

Fernández sale del relato sagrado de la historia oficial para entrar en lo absurdo y fantástico, y jugar con los hechos. Desmiente las versiones registradas y construye otras posibilidades –más domésticas– a partir de voces de la calle, de los barrios, de los vecinos que escucharon o vieron y nunca dijeron nada.

Plaza de Armas, epicentro de recorridos céntricos en Santiago. Cerca, los escenarios de Mapocho.

Así encontramos que a Santiago la funda Satanás; que un (el) Conquistador hijoputa sale del clóset, que un militar –también hijoputa– se obsesiona con la escoba y con ropa de mujer y que un líder mapuche (Lautaro) yerra sin cabeza.

Mapocho nos lleva, astutamente, a la duda. La Historia es un cuento contado por alguien. ¿Ficción? La verdad es verdad hasta que un día deja de serlo.

La formación dramatúrgica de Nona Fernández se expresa en el registro oral y en el universo bien melodramático de la novela. Cualquier situación de Mapocho se vuelve teatral, trágica o cómica. Diría Mia Couto: «las identidades no se excluyen, se suman».

Hace tiempo que leemos cosas imposibles de catalogar, en estilo o género, como el libro Mapocho: libre, moderno y bien logrado.

En Chile, un país con un pasado reciente terrible y deudas sociales/humanas presentes no saldadas, existen por debajo de los documentos Los Dicen. Las narraciones underground nos trascienden a todos. Esas son las protagonistas de Mapocho.

-MALENA FERNÁNDEZ

El río Mapocho con vista al moderno Costanera Center, uno de los edificios más altos de Latinoamérica y uno de los tramos vip del río.

Nona por Nona: «Actriz por gusto. Narradora por hinchar las pelotas, por no olvidar lo que no debe olvidarse. Guionista de culebrones por necesidad. Chilena incómoda, y a ratos rabiosa». Foto: Diario Cine y Literatura.

«El río es una presencia importantísima en la ciudad y en la novela. Representa la herida abierta de la ciudad, porque lo que tiene el río, que es una imagen de belleza clásica, es su fealdad.

Es un río horrible que cruza la ciudad. Santiago siempre le ha querido subir el pelo, pero es una cochiná horrible que tenemos ahí y no podemos hacerle el quite. Aunque la embellezcamos, sigue ahí y hay que asumirla como es nomás».*

ESCENARIOS DEL LIBRO MAPOCHO

Mapocho sobreabunda en escenografías reales y en referencias de Santiago. Si buscan libros en Chile, estas páginas les harán un circuito off que pueden apuntar como viaje alternativo bien local. Habitualmente el río no tiene caudal, hay que esperar a los deshielos en verano.

La Chimba, el Puente Cal y Canto y la Estación Mapocho forman parte de otra época: el barrio colonial hoy lo encuentran como las comunas de Independencia y Recoleta; el puente, demolido hace más de 100 años, conserva restos en el metro que ocupa la zona y los trenes fueron reemplazados por un centro cultural.

¿Por dónde empezar a recorrer la zona? Partan de la Plaza de Armas e incluyan el Mercado de la Vega. A la Virgen véanla de frente: suban el Cerro San Cristóbal, con funicular, teleférico, auto o, si quieren caminar (zapatillas, por favor), un lindo trekking.

DESTINOS VULNERABLES: CHILE

Los chilenos están completamente adaptados a la vulnerabilidad (los extranjeros nos quedamos calvos con cada movimiento telúrico); le han tomado perfectamente el timing. En una escena maravillosa, la casa de la Rucia se desmorona, con los personajes imperturbables mientras la Tierra tiembla.

En Mapocho, lo trágico y lo latente que el lector ni sabe ni entiende construyen una forma y un contenido. Existen preguntas que la novela no responde, a propósito; y está bien.

En un país con una dictadura que aplastó las conciencias y las voluntades, los silencios –a nivel familiar y nacional– se arraigaron estructuralmente. En 2019 Chile despertó; algún día la novela contará, solo, el pasado.

El libro Mapocho, 20 años después de su primera publicación, tiene una vigencia tremenda.

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*ENTREVISTA | Laboratorio de Escrituras.

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