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Apegos feroces

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Gornick y su mamá. Detalle de la edición en inglés "Fierce Attachments: a Memoir"

En estos tiempos reflexionamos sobre nuevos paradigmas de la maternidad. Vivian Gornick nos invita a pensarnos del otro lado de la moneda: ser hija, adulta, de una madre. Y a mirar una Nueva York de gente que comparte soledades.

Apegos feroces es la memoria de Vivian Gornick sobre la relación con su madre. Tenemos una lengua castellana especialmente avara con los vínculos familiares (existentes o perdidos): maternidad, paternidad, viudez, orfandad, hermandad… ¡Qué pobreza! Además la sociedad los ha (mal)definido y delimitado.

Las mujeres estamos enojadas en todo el mundo. Entonces, si nos falta y no existe, lo inventamos. ‘Hijidad de madre’ y ‘maternidad no deseada-materializada-presente’. Este libro habla de un lazo así.

Soledades y apegos feroces en una ciudad feroz. Foto: el metro bajo el lente de Kubrick. 1946. Museo de la Ciudad de NY.

APEGOS FEROCES – VIVIAN GORNICK

Vivian Gornick escribió en 2-3 años Apegos feroces, el mismo tiempo que, en las páginas, camina con su madre por las calles de Manhattan. Diálogos cargados de reproches, de viejas historias recontadas y repreguntadas y discusiones sin tregua. Gornick a sus 45 años; su madre, a sus 77. El aire y los neoyorquinos apaciguan una relación difícil entre dos «campesinas urbanas».

Entre batalla y batalla, aparece un relato paralelo. El recuerdo de crecer en una pequeña comunidad de judíos inmigrantes en el Bronx de los 40 y 50.

Cautiva la memoria vívida del barrio obrero de la infancia, que llegaba a Vivian a través de la ventana de su cocina. Extranjeros, el yiddish de distintos acentos, la ropa oreándose de muro en muro, las mujeres que bullen durante el día y la particular sociabilidad entre vecinos.

Su apartamento en un edificio de rusos y europeos concentra los recuerdos de Gornick hasta sus 20 años. Pic: S. Kubrick, otro hijo pródigo del Bronx. (Serie de «Los niños lustrabotas», circa 1947). En Graffica. 

Su madre, incapaz de ser feliz y hacer feliz a nadie, representa una época de mandatos: esposa, ama de casa y madre. Pero se trata de una maternidad no deseada que nunca revierte; la frustración, tampoco. Desde ese lugar, se construye un vínculo sofocante, intenso y dañino.

Una vecina, Netty, subvierte las estructuras familiares de la escritora. «Ambas van a rebotar, simultáneamente, en su cabeza toda la vida. Aún cuando no estén presentes», analiza la Lic. en Psicología Silvina Rey.

Kubrick fotografió Nueva York entre 1945-1950, antes del cine. Foto: Graffica

La obra de V.G. ha comenzado a traducirse al español; Apegos feroces, más de treinta años después de su publicación original. Causa un magnetismo e identificación que se explica por su perfección narrativa y porque responde a temas que el feminismo actual exige y que absorve de los movimientos anteriores.

Gornick no pretendía escribir sobre «madres e hijas», solo sobre su madre. La novela declara con sinceridad: esta es mi madre, esta soy yo y esto somos nosotras juntas. 

Apegos feroces, desde el prisma de una hija madura, nos descubre el vínculo materno-filial ya no desde el afecto. Reconozcamos en la hijidad tanta complejidad como en la maternidad; y que son  muchas las cuestiones que las sostienen. Desromantizar, empatizar; aunque a veces duela.

-MALENA FERNÁNDEZ


VIVIAN GORNICK: UNA FEMINISTA URBANA

ASPIRAR VS. ANHELAR

Gornick fue voz activa del feminismo estadounidense de la década del 70; que hacia los 80 se desvaneció. Ha luchado con tres «métodos de salvación» (casi como excluyentes): el amor, la comunidad (el feminismo) y el trabajo. Con los años perdió su romance con todos; pero recordar las ideas de los 70 recupera  «el fogonazo vital del discernimiento».

Aprendió a diferenciar las aspiraciones de los anhelos. Lo primero se acerca a la realidad; lo segundo, al sentimentalismo.*

SOCIABILIDAD EN NUEVA YORK: GORNICK Y TENEMBAUM

Gornick dejó el Bronx, se mudó a Manhattan. Como Tamara Tenembaum, adora la vida urbana: una Nueva York; la otra Buenos Aires. Ambas crecieron en microbarrios judíos. La periodista argentina en una genial entrevista pregunta a Gornick por la sociabilidad y el tipo de comunidad que existe en la apabullante e inmensa Gran Manzana.

¿Lazos urbanos feroces como respuesta a una geografía urbana feroz? Le geografía afecta el carácter de los escritores; y eso se nota en los libros. Foto: Manhattan, Christopher Burns / Unsplash

«Es muy conmovedora la manera de expresarse de las personas en Nueva York, todos intentan expresarse como humanos en un mundo que hace todo lo posible para que no lo sean. Y todos reconocemos eso.

La ciudad es una multitud de personas, y todas se sienten solas. Pero en la ciudad la soledad se transforma en algo compartido».

Siguiendo los vínculos citadinos, Tamara resalta la valoración de Gornick sobre un tipo de lazos que muchos descartan: personas cercanas; ni amigos ni íntimos; tampoco extraños.

«Mi círculo se forma de íntimos, de conocidos y de periféricos. Todas esas conexiones son importantes y completan mi experiencia de vida».

Apegos feroces se construye, como la existencia de Vivian Gornick, con muchos personajes, algunos de los cuales solo sabemos sus nombres. Una autora de no ficción que «plasma la vida en la hoja».

Gornick describe su antiguo barrio con apego del bueno. Av. Bathegate, Bronx, NYC, un diciembre de la década del 30. Foto: History Lovers Club

EL BRONX DE APEGOS FEROCES

El Bronx de los 40 hacía tiempo que era un barrio de extranjeros –europeos y rusos llegaron en oleadas migratorias desde antes de la I Guerra Mundial–. La mitad de sus habitantes eran judíos. Se urbanizó en manzanas por nacionalidades (alemanes, italianos, irlandeses, croatas).

Actualmente, la ciudad de Nueva York alberga, en distintas zonas, la mayor población de judíos (por encima de Jerusalén) del mundo.

«Entonces, el Bronx era un típico municipio obrero, con fuerte sentido comunitario, de calles bulliciosas llenas de panaderías, carnicerías, ferreterías, costureros, fruterías, tabernas, ropa tendida en los balcones y vecinos reunidos en los portales».**

VISITAR EL BRONX

Conocer el Bronx de la mano de Lloyd Ultan, autor de libros y guías turísticas sobre un barrio que no dejó nunca.

Bronx: uno de los 5 distritos del Estado de Nueva York (Manhattan, Brookling, Staten Island, Queens) y el único continental. Aún carga la mala fama (crimen, inseguridad) que ganó en los 70. El historiador Lloyd Ultan asegura que ya no es así. Tiene más de 80 años, sugiere entre los atractivos visitar la casa de Allan Poe. Ténganlo en cuenta para planificar un recorrido.


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* Basado en la nota de SIn Embargo / Una historia del Bronx 
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