Chile Guía

Valparaíso: puerto, cerros y grafitis

UNA CIUDAD CON MAR QUE SE APRECIA DESDE ARRIBA. UN DÍA ENTRE CALLES LABERÍNTICAS, ESCALERAS INTERMINABLES Y MUCHO, MUCHO, ARTE URBANO: NUESTRO CIRCUITO PARA NO PERDERSE. 

PORTUARIA, UNIVERSITARIA, CON FAMA DE BOHEMIA Y CASAS DE COLORES que parecen colgar -o caer- de los cerros, “La Joya del Pacífico” ofrece una imagen inicial poco agradable. En general, a primera vista no enamora. Se dice que hay dos Chiles, dos Santiagos y dos Valparaísos: es cierto. Para ver su mejor cara, hay que ascender.

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La imagen publicitaria: vista desde Paseo Dimalow.

120 km la separan de Santiago; pero los porteños se sienten como a 1200. Tiene un paisaje muy particular: más de 40 cerros que quieren tocar el mar -alguna vez lo hicieron-; y, entre ambos, angostas y desmejoradas calles con edificios de distintas épocas en una mala mezcla sin ton ni son. Un puerto deslucido y sin marineros. Pero todo tiene su encanto.

El Cerro Concepción y el Cerro Alegre, interconectados sin aviso (la calle Urriola marca el límite), son la mejor opción de Valparaíso. Y, definitivamente, sus formas de expresión: es una ciudad que grita y que reclama en cada uno de sus espacios públicos y privados, para bien y para mal. Vayan a ver lo que tiene para decir.

Les proponemos un bonito y laberíntico recorrido a pie -de un día- que comienza en la antigua Plaza Pinto y termina entre los murales del Pasaje Gálvez. Prepárense para hacer trekking urbano: calzado cómodo, sí; niños en cochecito, no. Al final del artículo: info, atracciones y nuestra opinión.

1 – CIRCUITO

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El circuito está marcado con líneas rojas.

1.- Plaza Aníbal Pinto, mirando al bar Cinzano, tomen a la izquierda por Cumming.

2.- Ascensor Reina Victoria hasta Paseo Dimalow.

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Paseo Dimalow – Ascensor Reina Victoria

3.- Por Alte. Montt, a la izquierda, hasta Iglesia San Luis (católica, verde).

4.- Por Templeman bajar hasta Pasaje Templeman (muy angosto) y doblar a la izquierda hasta la escalera final. Bajen.

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La pronunciada calle Templeman está en plena intervención artística. En la cima, una leyenda reza: “We are not hippies, we are happies”. La escalera su usaba para lavar ropa.

5. Estarán en uno de los extremos del Pasaje Gálvez, tomen a la izquierda y sigan hasta la siguiente escalera (van a volver). Al bajar leerán (de abajo hacia arriba): “Tú no puedes comprar las nubes // Tú no puedes comprar los colores (…)”.

6.- Crucen Urriola y, a la derecha y en diagonal (por la calle Álvaro Besa), encontrarán el edificio Bavestrello (gris, hay apartamentos privados pero los vecinos permiten usarlo como camino). Atraviésenlo hasta toparse con la Casa Crucero.

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En la escalera se lee, borrosa, la letra de “Latinoamérica”, de Calle 13. La Casa Crucero recuerda a la proa de los barcos y se mantiene blanca gracias a la tenacidad de su dueño que odia que se la rayen con grafitis.

7.- A la derecha, por Miramar, alcanzan el Paseo Yugoslavo (con el Museo de Bellas Artes – Palacio Baburizza) y el Ascensor El Peral.

8.- El funicular los dejará en Plaza Sotomayor (con barcos hundidos bajo el cemento; actualmente no se ven). A la derecha y al final está el puerto y el Muelle Prat.

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El Paseo Yugoslavo es uno de los mejores miradores y el Muelle Prat, la parte del puerto accesible para el turista.

9.- Regresen a la Plaza, sigan hasta la calle Cochrane y tómenla a la izquierda.

10.- En Urriola, doblen a la derecha y suban hasta la llamativa Escalera Fisher que también deberán subir.

11.- Están en Pje. Gálvez de nuevo. A la izquierda, siguiéndolo hasta el final acabarán en otra bonita escalera. Suban (sí, suban, así es Valparaíso) y doblen nuevamente a la izquierda.

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Escaleras del Paseo Gálvez.
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12.- Paseo Gervasoni (foto), Ascensor Concepción (el más antiguo) y el Museo Lukas.

13.- Luego de recorrerlo, por Papudo, doblen a la izquierda, una cuadra; y nuevamente a la izquierda otra cuadra más.

14.- En Paseo Atkinson, al final, hay un edificio amarillo (Hotel Brighton) con una terraza espectacular y una vista privilegiada.

15.- Bajen por la calle Beethoven a ver la escalera piano y regresen a la iglesia luterana. La zona está llena de buenos murales.

16.- Por Abtao, dos cuadras hasta Templeman. A la izquierda, retómenla hasta el Pje. Templeman (pasarán por la iglesia anglicana) y bajen nuevamente la escalera del final. Fin del recorrido. Están el Pje. Gálvez, a la derecha veanlo tranquilos: lo que falta, lo que quieran volver a ver, los murales, las tiendas, los bares.

Con una idea general acerca de los Cerros Alegre y Concepción, regresen y piérdanse entre sus calles escurridizas. Hay mucho por descubrir y fotografiar.

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2 – ATRACCIONES, INFO Y RECOMENDACIONES

ASCENSORES. Son funiculares, hacen traslados muy cortitos y ahorran sudor. 100 CLP (monedas) cada viaje. El Peral conecta el Paseo Yugoslavo con el puerto; y el Reina Victoria, el Paseo Dimalow con Plaza Aníbal Pinto. Ambos en Cerro Alegre. El Concepción está en reparación.

IGLESIAS. La anglicana y la luterana son muy interesantes. La primera, St. Paul, tiene horario reducido; los domingos a las 12.30 hay conciertos de órgano muy buenos.

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Las hormigas nos llevaron a “La Dulcería”, una fábrica de caramelos y dulces. Se puede ver todo el proceso: superartesanal. Los niños, fascinados.

SEÑALES. En las aceras encontrarán diminutos animales dibujados. Valparaíso invita a jugar a ser Hansel y Gretel tras las migas de pan: hay que seguirlos. Nuestros preferidos fueron las hormigas.

MIRADORES. Hotel Brighton y Café La Colombina (Paseos Atkinson y Yugoslavo) tienen ubicaciones fantásticas. Vale la pena sentarse en las terrazas a disfrutar del mar y descansar después de tanto esfuerzo.

PABLO NERUDA. En el Cerro Bellavista, el poeta tuvo una de sus casas, La Sebastiana. 7 mil CLP, hoy parcialmente inaccesible por remodelaciones. Cerca, el Museo a Cielo Abierto con los primeros murales de Valparaíso.

PASEOS EN LANCHA. En el puerto, media hora, vista a los lobos marinos; desde 3 mil CLP P/P hasta 50 mil para grupos de 10. Privadas por otro valor. Actualmente, por reclamos, los servicios están interrumpidos. Lo que se está ofreciendo no es oficial, no tiene seguridad y el avistaje de lobos se resume a uno. En 30 min no se ve nada y el precio varía según arreglos personales y rebajas. No lo recomendamos.

MUSEO LUKAS. 500-2000 CLP. Una muestra del trabajo de un querido personaje de Valparaíso. Talentoso caricaturista, periodista e ilustrador, Lukas hablaba como nadie de su ciudad de adopción.

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Valparaíso tiene trolley y es de uso habitual para los porteños. Pueden tomarlo en las Plazas Sotomayor y Pinto. 220 CLP al conductor.

TRANSPORTE. Moverse en auto no es tan fácil, por las pendientes, las calles sin salida y las dificultades para estacionar. Los cerros se recorren caminando. Los ascensores son alternativas para las escaleras (no siempre). El transporte público es muy económico. El metro -que es un tren- llega a Viña del Mar y se requiere una tarjeta. Hay taxis en la calle por reloj, taxis con tarifas fijas (muy económicos) y taxis de aplicaciones celulares.

SEGURIDAD. La mayoría de los porteños nos advirtió muchísimo acerca de la inseguridad y que sólo nos movamos por zonas y calles turísticas, dependiendo del horario incluso algunas de ellas se vuelven peligrosas.

En Valparaíso hay más de 40 cerros y sólo 2 (más, una parte del Bellavista) se consideran “área segura”. En el muelle Prat, en la Plaza Sotomayor y en las calles más céntricas hay que tener las precauciones de muchas ciudades latinoamericanas: mochilas y bolsos, pequeños y hacia adelante; no usar elementos vistosos (joyas, bijouterie, cámaras fotográficas), etc. Respetamos eso y nunca tuvimos inconvenientes.

¿Cómo llegar? Por tierra o por mar. Hay cruceros que, camino a otros destinos, tocan transitoriamente en este puerto (en este momento interrumpidos). Las empresas Turbus y PullmanCosta tienen servicio de autobuses desde Santiago: cada 10 minutos, unas dos horas de viaje (3000 CLP). En auto, 120 km.

3 – OPINIÓN

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Típica arquitectura porteña. Los colores, inicialmente, eran el sobrante de pintura de los barcos. Hoy, gusto: las chapas oxidadas no se ven bien.

Lo que recorrimos nos gustó y lo disfrutamos: el mar y sus soplidos con buen aliento, la sinceridad y el trato de los porteños, la locura de su geografía que nos hizo subir y bajar cientos de veces y el maravilloso arte urbano que explota por todas partes.  Valpo tiene mucho más para dar que lo que ofrece actualmente. Se nota el esfuerzo por cuidarla y recuperar su esplendor (terremotos e incendios fueron calamitosos).

Pero, honestamente, se ve sucia y abandonada; con construcciones preciosas que no se sabe cómo están en pie; con posibilidades de conocerla muy limitadas por la inseguridad y con un puerto descolorido que espanta más que atrae. Enoja ver cómo los vándalos se apoderaron de los espacios. Dicen que hay una regla: el límite son los murales, ahí no tocan. No siempre se respeta y hay obras espectaculares y mucho talento lastimados.   

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