Francia Imprescindibles

París: visitar Notre-Dame y subir a sus místicas Torres

El campanario del Jorobado, los míticos monstruos de la Galería de las Quimeras y la Corona de Espinas de Jesucristo: todo, en la Catedral más famosa del mundo.

EN GENERAL NO CREEMOS EN “LOS IMPRESCINDIBLES” de viaje, pero París es la excepción: tiene varios, y uno de ellos es Notre-Dame. Tiene más de 800 años, es majestuosa, hermosa y turísticamente espantosa. 

La catedral más famosa del mundo se encuentra en la parte más antigua de la ciudad: la Île de la Cité, una pequeña isla con forma de barco rodeada del Sena y de las huellas del primer París donde los franceses fundaron su capital. 

PARA ENTRAR NO SE REQUIERE TICKET, ES GRATIS Y HAY QUE HACER UNA FILA EN EL FRENTE. SE VE ATERRADORAMENTE LARGA, PERO A NO ESPANTARSE, AVANZA.

SUBIR A LAS TORRES

SE NECESITA ENTRADA CON HORA PROGRAMADA. Se ingresa por el lado izquierdo de la Catedral (mirándola de frente). La reserva se hace el día de la visita (no hay anticipadas): 1) desde las 7.30, vía on-line con smartphone (con la app gratuita JeFile) o 2) desde las 9.15, en el lugar, en las terminales. El ticket se compra una vez dentro y cuesta 10 euros.  

El ascenso comienza a las 10, hasta las 17.30 o 18.30 según la época. En julio y agosto hay visitas nocturnas. Son 400 escalones por una enroscada escalera de caracol. Parece complicado pero van muchos niños, se hace por etapas, hay personal de seguridad en los intermedios y malla protectora.

Primero se llega a la Galería de las Quimeras (con los famosos dragones y bestias aladas) y al Campanario reconstruido. En una segunda etapa se sigue subiendo hasta la cúspide de una de las Torres con vistas panorámicas de París, Montmartre, la Torre Eiffel y el Sena por 10 minutos (tiempo permitido).

LOS CAMPANONES QUE SE CONOCEN -EMMANUEL (1600) Y MARIE (2013)- SUENAN SÓLO EN FIESTAS, LOS QUE SE ESCUCHAN SON OTROS. 

LA CORONA DE JESUCRISTO

Notre-Dame guarda, teóricamente, restos de las Sagradas Reliquias, incluida la Corona de Espinas de Jesucristo. Nosotros escudriñamos el relicario y, la verdad, no vimos nada. 

Está en el Tesoro, una salita aparte en el interior de la Basílica. Es opcional, cuesta 5 euros. Para conocer más sobre la ruta de las Sagradas Reliquias, puedes leer nuestro artículo. 

LUTECIA: EL PRIMER PARÍS 

Antes de que París fuera París, se llamaba Lutecia y estuvo habitada por celtas y por romanos. Por debajo de Notre-Dame, están las ruinas de la ciudad romana que existió en la Antigüedad. En la explanada están las indicaciones para conocerlas. 

Notre-Dame, como catedral, es símbolo del poderío de una época y, como Anciana Señora de París, es una sobreviviente del Tiempo y de la Historia: milagrosamente ha perdurado en medio de guerras, revoluciones y bombardeos.
Fue emocionante conocerla: sus paredes transpiran secretos que huelen a pasado y que tal vez nunca serán develados. Y subir, una de las experiencias más lindas de París; las vistas de la ciudad son inolvidables. 
CONSEJOS
Las iglesias suelen tener código de vestimenta. Eviten ropa que muestre piernas y torso. Si es verano, ropa ligera o algo extra para cubrir (chalinas, pañoletas) puede servir. Las mochilas o grandes bolsos pueden ser un problema: por medidas de seguridad, a veces, no se permite el paso o hay que dejarlas en otro lugar y repetir la fila. 

LA NOVELA

La catedral se hizo famosa con el libro Notre-Dame de París (1831) de Victor Hugo y con las películas que se desprendieron de él. Según la historia, un entrañable personaje vivía en las Torres de Notre-Dame: el jorobado y sordo campanero Quasimodo.

Victor Hugo recrea un París medieval, donde Notre-Dame -gigantesca en un mundo gótico y gris- es escenario ficticio del triángulo amoroso entre Quasimodo, la encantadora Esmeralda y el perverso monje.


Al “autor” de la novela le sucedió esto: escudriñando la catedral encontró tallada, en el muro de una de las torres, una extraña palabra en griego de la época medieval, escrita en caligrafía gótica y oculta en un rincón oscuro entre las piedras. Desconocía el significado, pero intuyó que escondía un destino trágico o lúgubre.

Tiempo después regresó, y la misteriosa palabra ya no estaba. Entonces profetizó: “el hombre que escribió aquella palabra en aquella pared despareció hace varios siglos de entre los vivos, la palabra desapareció a su vez de la pared de la iglesia, la propia iglesia tal vez desaparezca muy pronto de la tierra”.

Esperemos que se equivoque y tengamos Notre-Dame para rato. Pero quizá algún visitante curioso se tropiece con alguna huella de oscuro significado antes de que desaparezca…

 

1 comment on “París: visitar Notre-Dame y subir a sus místicas Torres

  1. Pingback: La Dama de París: revolución, fama y monstruos | ReadNFly

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