Visitar Notre-Dame y subir a sus místicas Torres

En general, no  creemos en “los imprescindibles” de viaje, pero París es la excepción: tiene varios, y uno de ellos es Notre-Dame, quizá la catedral más famosa del mundo. Para entrar no se requiere ticket, es gratis y hay que hacer una fila en el frente. Se ve aterradoramente larga; pero a no espantarse, avanza.


  • El Tesoro guarda, teóricamente, restos de las Sagradas Reliquias, incluida la Corona de Espinas de Jesucristo (en la foto, el relicario N° 20.3. Nosotros por más que nos esforzamos no vimos nada).
  • Es una salita aparte en el interior de la Basílica, opcional y se paga por ello. Por debajo de la plaza de Notre-Dame, las ruinas de la ciudad romana que existió en la Antigüedad pueden visitarse (hay que buscar la indicación en la explanada).

SUBIR A LAS TORRES

Entrada. El ingreso es por el lado izquierdo de la Catedral (mirándola de frente). Hay un letrero indicador y una fila por la calle lateral (distinta a la de ingreso principal) muy larga y muy lenta. Los tickets se sacan allí mismo y en el momento. Boletería y entrada son la misma fila.

400 escalones. Parece complicado pero van muchos niños, se hace por etapas, hay personal de seguridad en los intermedios y malla protectora.

Qué se ve. Primero, la Galería de las Quimeras (con los famosos monstruos) y el Campanario reconstruido.

DATO. Los dos campanones que se conocen -Emmanuel (1600) y Marie (2013)- suenan sólo en Fiestas, los que se escuchan son otros. Sordo no se vuelve, cansado puede ser después de las enroscadas escaleras.


Segundo paso. Luego de la experiencia mística con dragones y bestias aladas, se sigue subiendo hasta la cúspide de una de las Torres y se consiguen vistas panorámicas de París, Montmartre, la Torre Eiffel y el Sena por 10 minutos (tiempo permitido).

Tiempo. La visita suele durar 1 hora más el tiempo de espera: la fila puede llevar hasta 2 o 3 según la época.

→No hay ningún sistema de acceso prioritario (ni con city card ni con el billete combinado con Concergerie, que no lo recomendamos).

→No hay baños, ascensor ni dónde sentarse.


TIPs

→Las iglesias (no esta en particular) suelen tener código de vestimenta. Eviten ropa que muestre piernas y torso. Si es verano, ropa ligera o algo extra para cubrir (chalinas, pañoletas) puede servir.

→Por medidas de seguridad puede que no les permitan el paso con mochilas o grandes bolsos; o que los hagan dejar sus pertenencias en otro lugar y deban volver a hacer la fila para entrar.

→Para mejorar la espera, recomendamos madrugar y llegar una hora antes de la apertura.

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En la Île de la Cité (donde está la catedral) funcionó, por siglos, el epicentro de la ciudad: vivieron celtas, romanos; y finalmente los franceses fundaron su capital. Allí están las huellas del París antiguo, del primer París. 
Notre-Dame tiene más de 800 años. Es majestuosa, famosa, hermosa y turísticamente espantosa. Como Catedral es símbolo del dominio y poderío de una época; como Anciana Señora de París es una sobreviviente del Tiempo y de la Historia que ha logrado milagrosamente perdurar en medio de guerras, revoluciones y bombardeos.
Conocerla fue emocionante y subir, una de las experiencias más lindas de París. Las vistas de la ciudad son inolvidables. Valen la pena los 400 escalones y el filón, pero es muy importante llegar temprano, una espera de 3 horas es insoportable. 

QUÉ VER, QUÉ LEER

La Catedral se hizo famosa con el libro Notre-Dame de París (1831) de Victor Hugo y con las películas que se desprendieron de él. Según la historia, un entrañable personaje vivía en las Torres de Notre-Dame: el jorobado y sordo campanero Quasimodo. Es posible conocer su hogar y su campana y, al mismo tiempo, vivir una experiencia “monstruosa” con unas preciosas vistas de París si se sube hasta las Torres.

El libro es un clásico, para los cinéfilos hay tres versiones de “El jorobado de Notre-Dame”: una italiana (1956) con Gina Lollobrigida y Anthony Quinn; una coproducción (1997) con Salma Hayek y Richard Harris; y la animada y naíf de Disney (1996). “La Bella y la Bestia”, el musical de 2017, muestra un fantasioso París visto desde lo alto de un molino; al fondo, una imaginada Notre-Dame medieval.


¿DUDAS, CONSULTAS?
www.monuments-nationaux.fr
tours-notre-dame@monuments-nationaux.fr

 

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